¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Considero que no. Sin embargo es lo que hacemos en la práctica. El problema (entre otros) es la forma de evaluar. Seguimos anclados en la calificación ; queremos representar con un número el logro o fracaso en el aprendizaje.
Al evaluar los conocimientos no se considera el proceso de transformación que se supone se manifiesta en el sujeto que aprende. Solamente se atiende a los contenidos programáticos; se verifica si el estudiante es capaz de repetirlos.
“Para el común de los profesores universitarios, basta saber qué contenidos van a enseñar y qué estrategias didácticas deben usar para mediar mejor el aprendizaje; bajo esta concepción educativa superficial y generalizada, si los estudiantes pueden reproducir los contenidos en los términos que el maestro dice haberlos mediado, se da por exitoso el proceso; poco importa la modificación estructural y por tanto personal ocurrida en el estudiante como consecuencia de esa relación educativa; ¿En qué examen final, de prácticamente cualquier materia universitaria, se analizan y reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes en tanto seres humanos por encima de los contenidos programáticos? En una clase de comunicación el examen final contendrá preguntas a propósito de unos contenidos de comunicación vistos en clase, de ninguna manera y en ningún caso habrá ahí pregunta alguna respecto de los cambios ocurridos en las formas de comunicación del estudiante …..”
lunes, 22 de junio de 2009
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